La creatividad:

Pero, ¿de verdad crees que es cosa tuya?

En este último año, he indagado mucho sobre la creatividad , lo femenino y sus mecanismos (supongo que así he acabado escribiendo este blog) y de descubierto cosas que jamás imaginé que podrían existir.

Todo comenzó cuando un encuentro casual con una persona de mi pasado me llevó a  a tener sueños repetititos. Yo soñaba y soñaba y no sabía qué hacer con todos aquello sueños, hasta que una mañana de domingo abrí los ojos como platos, salté de la cama y un impulso irrefrenable me llevó a sentarme e mi escritorio a escribir como una posesa.

Este extraño estado me duró semanas y en cuando dejaba de escribir unos días, los sueños volvían con fuerza. Solo conseguía acallarlos si me sentaba en el ordenador y soltaba todo lo que tenía en la cabeza. Y así, sin tener muy claro lo que estaba haciendo (esto me pasa cada vez que empiezo un proyecto) acabé por escribir Gosby una preciosa novela que saldrá a la luz en otoño del 2017.

La creatividad en los sueños

La creatividad en los sueños

Extraño, ¿verdad? Pues lo mismo me pareció a mí. Ya había escrito dos novelas anteriores, y en ellas había caído en una especie de trance en el que no puedes dejar de escribir, pero de ahí a que te persigan los sueños va un trecho largo.

Así que, en vez de dejarlo pasar, comencé a investigar sobre el tema, leí libros y entrevistas de un montón de artistas y emprendedores de todo tipo y  descubrí que a muchos de ellos les pasaba algo similar. Cada uno a su modo, pero todos tenían un común denominador. Muchos de ellos contaban cómo algo les perseguía y no podían frenarlo hasta que se sentaban frente a un papel y lo plasmaban. Incluso alguno de ellos cuenta cómo si tardaba demasiado, esta energía se le escapaba y se quedaba vacío; sin nada que escribir.

El descubrimiento

Esto fue un descubrimiento enorme en mi vida. Yo había hecho un par de cursos sobre creatividad para escritores y estaba totalmente descontenta con el tema: que si abre un libro coge dos palabras y siéntate a escribir un relato con ellas, que si haz una lista de palabras recórtalas en  papelitos  y mételas en una caja…. Vamos, todo terrible.

Me quedé encantada de saber que no era la única que sentía que la creatividad no era algo mío sino que era algo que venía del más allá. Y en cuanto entendí esto, me di cuenta de que mi único trabajo consistía  en mantener ese canal abierto. Y de repente, en aquel mismo instante todo cobró sentido.  Las decenas de cursos y libros que había leído en los últimos años sobre terapias energéticas cobraron vida en mi cabeza y encajaron como si de un puzzle se tratase (sobre esto ya profundizaré más adelante que, como siempre, esto ya me empieza a quedar largo) y tuve claro qué pasos debía seguir para mantener el canal abierto.

La definición

Bueno, que se me va un poco… Volvamos al tema. Antes de seguir me gustaría volver al objeto de este post: definir qué es la creatividad (que ya es hora a estas alturas).

La definición de creatividad que más me ha gustado es la que ofrece Ken Robinson en su libro El Elemento:

“La creatividad es la imaginación aplicada”

Así de simple, podemos tener mucha imaginación (que es esto que nos llega desde el más allá), pero si la dejamos en nuestra cabeza, si no hacemos nada con ella, no servirá de nada, ahí se quedará. Habrá que hacer algo con esas ideas para sentirnos seres creativos y llenar nuestra vida de colores.

Esto es cosa de todos

Bueno…, estarás pensando, yo no soy artista no creo que la creatividad sea muy importante en mi vida y además nunca he sentido nada similar. Craso error. La creatividad es importante para todos. ¿O te crees que los  físicos teóricos no la necesitan? Einstein dijo una vez que “La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento se limita a todo lo que sabemos y entendemos, mientras que la imaginación abraza el mundo entero, y todo lo que alguna vez habrá que saber y entender”.

Vamos, que no me importa que seas astronauta, ama de casa o administrativa, la creatividad está en ti y gracias a ella, tu vida y tu trabajo serán mucho más completos.

Einstein como un ser creativo

Einstein como un ser creativo

Igual sigues pensando que te parece muy bien todo esto, pero que tú sigues sin sentirte un ser demasiado creativo. Otra vez te confundes. Todos nacemos con una gran capacidad de crear (solo hay que plantarse en un parque a las cinco de la tarde y observar toda la creatividad que  se genera en diez minutos). Tú fuiste un niño y, por ello, estuviese totalmente enganchado a la fuente creativa. El problema llegó cuando creciste y poco a poco te fuiste desenganchando  con el tiempo (gracias a tu familia, al colegio, a la vergüenza, al miedo, etc…).

Mi recomendación es clara. Si quieres vivir una vida plena, debes volver a conectar con tu niño interior, ese en el que bullían miles de historias, ese que construía cohetes para ir a la luna, el incansable creador de mundos imaginarios y solo así volverás a conectar con la fuente.

Crea como cuando eras niño

Crea como cuando eras niño

 

¿Y cómo se hace?

Vale, ¿Y cómo se hace eso? La buena noticia es que, como ya he comentado antes, he cogido unas cuantas técnicas energéticas aprendidas en estos últimos años y he ideado un método para volver a conectarnos con la creatividad que llevamos dentro.

He estado practicando el método durante los últimos meses y estoy cada vez más encantada, no solo porque ha aumentado mi creatividad, sino porque me siento más contenta y mi vida ha empezado a tener un color diferente (en mi caso más rosa, jajajaja).

En estos momentos estoy trabajando en un ebook gratuito llamado “Los 7 pasos para reencontrarte con tu creatividad perdida”. Espero tenerlo pronto y poder mandártelo para que puedas disfrutar de sus beneficios. Si no estás apuntado a la lista de correo y  quieres recibirlo, apúntate cuanto antes y te lo enviaré en cuanto lo tenga.

Te veo en el siguiente post.

C. A. Ortega.

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