Por qué si eres de romántica La Forma del Agua no te va a molar na de na

Se supone que esta sección es para recomendaros pelis, y la verdad es que ya tenía UNA película elegida para comentar hoy, pero el otro día caí en la cuenta de por qué no me había gustado na de na La forma del agua  y no quería dejar pasar la oportunidad de plasmar mis impresiones en este post (aunque ya sabes que cuando me da por explayarme las suelo liar pardas).

TODO COMENZÓ UN DÍA…

En que vi el trailer de La forma del agua de casualidad. Cuando lo vi, pensé: “De PM. Una de esas pelis que hace tiempo no se filman. A ver cómo engaño a mi marido para ir a verla”. Para ser franca no tenía muy claro si iba a ser una peli de amor o una tipo fuga de Alcatraz pero fuese como fuese parecía interesante.

Un par de días después me vino la Virgen a ver y mi marido me soltó: “He visto el trailer de La forma del agua y tiene súper buena pinta”. En ese momento la Carlota diablo pensó: “Joder, este tío ha visto un monstruo verde y se piensa que la peli va de superhéroes”. Seguido mi Pepito grillo interior empezó a susurrarme suave al oído: “Venga, saca al pobre hombre de su engaño y dile que La forma del agua es una película sensiblera”. Pero al final la Carlota diablo ganó y terminé pensando: “¡Qué coño! Con los bodrios que me he tragado yo en el cine ¡Que se joda!”.

Finalmente ocurrió lo que tenía que ocurrir: que me castigó Dios.

A la que no le gustó para nada la peli fue a mí.

El DÍA D LLEGÓ

Me senté impaciente en la butaca del cine y los créditos empezaron a aparecer en la pantalla y pensé: “Qué buen comienzo, qué bien ambientada; esto promete”. La cinta siguió rodando y vi que la prota no era la típica Barby Malibu y la cosa me iba gustando cada vez más hasta que, no sé que pasó de repente, que toda aquella expectación se fue descinchado lentamente como un globo y salí del cine con una sensación terrible de haber perdido dos horas.

Protagonistas femeninas de La Forma del Agua

Lo mejor  es que tardé unos 15 días en darme cuenta de por qué había salido con tan mal sabor de boca del cine. ¿Una película típica?  Pues no. ¿Una película lenta? Tampoco. ¿Entonces qué era?

PUES OCURRIÓ QUE YO SOY CHICA DE NOVELA ROMÁNTICA

Yo pensé que iba a ir a ver una película romántica al cine (y si todo iba mal esperaba ver una peli de fuga; que no fue el caso ya que la fuga se la ventilaron en diez minutos máximo) y salí  cero enamorada. Como no sabía cómo había podido ocurrir, utilicé todos mis conocimientos sobre novela romántica para analizarlo.

Para mí lo más importante en una novela es que debes empatizar con los personajes y estos deben caerte simpáticos (hay gente que no está de acuerdo en esto, pero bueno…). Si en una novela romántica resulta que él es un idiota redomado es prácticamente imposible regodearte en la historia de amor. No puedes ponerte en la piel de una mujer que se enamora de un idiota.

Y muy a mi pesar esto es lo que pasa en La forma del agua. El galán no es un idiota. Simplemente es un bicho con el que no empatizas en ningún momento. Puedes estar pensando: “¿Qué pasa, Carlota, que como no era guapo no vale como prota de película?” Para nada. El problema no es que no sea guapo, el problema es que no puedes empatizar con un bicho que está más cerca del anfibio que otra cosa. No tiene expresión facial, no realiza ningún ruido vocal agradable (solo emanan de su boca unos gritos terribles), no tiene gestos tiernos… No tiene comportamiento alguno que haga que te quieras ir a tomar un café con él.

prota masculino de La Forma del Agua
Para que veas que no se me va la pinza. Esta cosa es nuestro galán de novela. ¿Es que nadie se ha dado cuenta de que es más un anfibio que otra cosa?

Se supone que nuestra protagonista, al ser distinta, se enamora de nuestro prota porque se siente identificada con él, pero a nadie se el ocurrió que una cosa es que el bicho te saque tu lado tierno y quieras cuidarlo para que no le hagan daño, y otra muy distinta es el amor. Al igual que no te puedes enamorar de una iguana no te vas a enamorar de un bicho que está más cerca del anfibio que del humano.

Y PARA REMATAR…

Y del final de la peli ni hablamos (siento ser espoiler). Me vi en aquella agua helada, sucia, de Detroit (o un lugar similar) con todo el gasóleo de los barcos a mi alrededor, al lado de ese bicho con el que no empatizo nada y casi me muero en la butaca de cine. Se supone que la peli acaba bien, pero… yo no le vi el Happy Ending por ningún lado.

Así que, ya sabes. Si quieres ver una peli de amor. No esperes empatizar con la relación de pareja inexplicable que aparece en La Forma del Agua.

Eso sí. La ambientación Divina de la muerte.

Nos vemos en la próxima.

Carlota.

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